|
Escuché en entrevista por radio globo el sábado en la noche, al general Romeo Vásquez Velásquez con la primera dama Xiomara Castro y el periodista Maldonado. Este hombre lleno de virtudes habló de respeto a la ley, de amistad, de lealtad, y patriotismo. El apego a la constitución, subordinación a la autoridad civil. ¡Qué virtuoso el general!
Asimismo le manifestó mucho cariño a la primera dama de la nación, (así lo hizo con el presidente días antes del golpe de estado) y le ofreció llevarla a donde su esposo en helicóptero. ¡Qué generoso el general!
Ella expresó su desconfianza y le hizo una serie de preguntas y él enfático disertó como Pilato. Volvió a referirse de la amistad con el presidente José Manuel Zelaya Rosales y de haberle dado consejos ¡Qué amistoso el general!
Otra vez volvió a expresarle su cariño a Xiomara de Zelaya. Cariño que se manifiesta en tiroteo, intimidación y expatriación al presidente constitucional de Honduras “…ella sabe que le tengo mucho cariño” ¡Que cariñoso el general!
También habló de la “legalidad”, “del mal mayor y del mal menor” y del sufrimiento que ha sentido por el presidente “el que más ha sufrido he sido yo”. ¡Qué sufrido el general!
Eduardo Maldonado le preguntó, sobre las represiones contra los manifestantes, sobre los francotiradores en el aeropuerto y en la frontera con Nicaragua, sobre los muertos y desaparecidos. Siempre estuvo evasivo en sus respuestas, como por ejemplo: “Nosotros no tenemos nada que ver” Nuestra operación…no es nuestra… vale más que no tienen nada que ver ¿Entonces quién dispara amor de gomas a la población? ¡Qué amoroso el general! ¿Por qué reprimen con saña al pueblo? ¿Por qué están en las calles con tanquetas y fusiles? ¡Qué santo el general!
Cuando se le preguntó sobre la restricción a los medios de comunicación y sobre el cuidado policial-militar a los que llevan apocalípticas vestiduras “limpiados por la sangre del cordero” y la represión a los otros manifestantes. “Ah…es que los de blanco no llevan palos, ni piedras…son otros los que provocan disturbios”. ¡Qué justo el general!
Estas son algunas citas: “había que controlar los medios para evitar derramamiento de sangre” “somos soldados…” ¡Qué bueno el general!
Habló del deber y del Respeto a la ley y a la patria ¡Qué patriota el general!
“Nada personal…” al referirse al presidente…fue algo difícil expatriar al presidente; cariño y respeto por él… dijo también estar muy apesarado… ¡Qué humano el general!
El humanismo se desbordaba en cada palabra; el significado de virtudes, libertad de expresión y de amor, hoy los entiendo mejor. Cuando se despidió el general, casi me hace llorar, sentí que él era otro predicador y con puño cerrado en el pecho me dije “yo pecador, que comulgo con los mortales, me convierto…quiero ser un hombre nuevo…me arrepiento… quiero ser santo como el general o como el cardenal”
Las virtudes del general golpearon otra vez mis oídos y el mensaje judeo-cristiano quedó corto, a la ética aristotélica le faltan virtudes, al budismo y a otras religiones orientales les faltan valores y principios; la retórica platónica fenece, sólo las virtudes del general me persuaden. ¡Qué virtuoso el general!
Me confieso cristiano romeista.
*Docente de filosofía y literatura
Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán
Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Honduras
|